Bien, ya tengo todo preparado, son las cuatro y veinte, se me ha echo tardísimo, será mejor que me vaya arreglando para esta tarde. Las cinco, salgo de casa a buscar a mi hermano al colegio, rápido, porque a y media, pasará David a buscarme por mi casa. Espero en la puerta del colegio a mi hermano, parece que se retrasa, y veinte, más le vale darse prisa en salir. Miro de nuevo el reloj, y veinticinco, que oportuno, cuando más prisa tengo...
Ya salen, niños y niñas corren hacia sus padres, otros van a casa, otros al parque toda la tarde, que vida sin preocupaciones. No veo a mi hermano, y ya son y media pasadas, ya esta bien, le pregunto a algún niño de su clase, de primeras no entienden mi pregunta pero al final, me responden que Adrián esta castigado, y tendrá que quedarse diez minutos más. Mierda, mierda, mierda, llamó a David, no lo coge, ya estará esperandome, y yo aquí, ¿Se estará enfadando? Espero que no, no me lo perdonaría a mi misma. Ya sale mi hermano, le cojo del brazo, y echo a correr con el, son las 6, por fin llego a casa, y como era de esperar, David no esta ahí. No se si esperar un poco, a lo mejor el también se ha retrasado, pero mi hermano tiene frío, así que, entre un par de suspiros, subo a casa. Me tumbo en la cama, no tengo ganas de nada, mi hermano me pide que juegue con el, pero no tengo ganas de juegos. Son las ocho, mi madre me llama para la cena, aunque no tengo ganas, acepto, no quiero que empiece con sus preguntas de madre preocupada. Hoy la cena ha sido rara, no ha habido mucha conversación, solo quejas de mi hermano, debido a que no le gustan las acelgas, y como siempre, se deja el plato entero. Subo a mi habitación, enciendo el ordenador, y no hay señal de David, ¿Y si le ha pasado algo? No, alguien me hubiera avisado, mejor será dormir, y esperar a mañana, seguro que alguien sabe algo de él.
Cap. 5
No hay comentarios:
Publicar un comentario