Bajamos del bús, es un descampado, por un momento, escalofrío, pero me coge de la mano, sonríe, y me hace gesto de ir hacia delante. Empezamos a andar, y según él quedaba poco, pero se me estaba haciendo eterno. Al fin, llegamos, dejamos atrás el desierto descampado, y llegamos a una especie de de bosque, y veo una alfombra muy grande en medio, con comida, flores, y la música suena, como en una de esas películas de amor.
Nos sentamos, uno frente al otro, y me ofrece comida, tengo hambre, será mejor que coma algo. Hay de todo, y algunas cosas que desconocía, pero de sabor no están nada mal. Coge unas fresas, y se acerca a mi, come una, me da a comer otra, y cuando me la iba a terminar, me besa con un dulce sabor a fresa. La velada va avanzando, él viste una camisa blanca de manga corta, con un par de botones desabrochados, unos piratas, y unas deportivas. Su pelo esta despeinado, quizá sea por el viento, eso me da a pensar, en que mi pelo debe estar horrible, pero él, aun así esta perfecto. Son las 7, había prometido volver pronto, pero ahora mismo, prefiero quedarme un rato más. David se levanta, le preguntaría adonde va, pero prefiero quedarme callada, segundos después vuelve, con algo a sus espaldas, es una cartel, bastante grande, y en el pone: ''Amor, te echaré de menos'' adornada con cintas de colores y margaritas, mis flores preferidas, no sé como lo ha averiguado, pero eso no importa ahora. Me levanto, me abraza, nos besamos, duradero, nos tumbamos en la hierba, uno abrazado al otro, mirando hacia las nubes del cielo, pensando en los días que estaremos sin vernos.
Cap.7
No hay comentarios:
Publicar un comentario